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Cayeron las torres y fue herido el orgullo

Por Aideé Tassinari

La construcción de rascacielos "es una exhibición de fuerza" ­reconoce el afamado arquitecto Louis Sullivan, que proyectó los primeros edificios de este tipo en Estados Unidos. Algo parecido asevera el también arquitecto Philip Johnson, quien aclara que no responden a una necesidad económica ni funcional: "las torres son para el poder". Las torres gemelas del World Trade Center fueron construidas para crear un símbolo de la superioridad y poderío del imperio del norte.

"El edificio de varios pisos es una exhibición de fuerza. Debe ser alto, sumamente alto. La fuerza y el poder de la altura deben estar en él, la gloria y el orgullo de la exaltación deben estar en él", escribió Sullivan en 1896, en los años en que se planeaban y levantaban los primeros rascacielos en Nueva York, Chicago y Seattle.

Muchos años después Johnson agregó que "el hombre construye hacia el cielo... es el deseo de dominación o de acercarse a Dios u orgullo privado. Toda civilización es tocada por ese deseo ­ los aztecas con sus grandes escalinatas, las pagodas en China, los templos del sur de la India, las catedrales góticas. Todas estas culturas alcanzaron un dominio de la altura.

"En el mundo comercial, los rascacielos existen porque no tenemos ninguna religión que expresar. Su existencia no es el resultado de necesidades económicas. Fue una expresión que quiso alcanzar los cielos.

"Nuestros rascacielos comerciales son el resultado del empuje del mundo comercial competitivo. Masas de torres juntas representan una era cultural que lucha por fama y reconocimiento. ‘Tengo una torre más alta que la tuya...’, parece un deseo natural. Se trata del poder - el poder y la dominación. Esas palabras que no usamos más, pero que están en el corazón y tienen que encontrar alguna forma de expresarse.

"Después de New York y Chicago, los rascacielos se desplazaron al oeste (de Estados Unidos). Actualmente la cuenca del Océano Pacífico es el nuevo mundo y el lado simbólico de los rascacielos se ha desplazado a Asia. No estamos construyendo más rascacielos en este país. No existe una necesidad económica para construir rascacielos en ninguna parte, desde luego, en relación a los costos. No existe una relación entre el costo de estos edificios y su utilidad.

"No, las torres son para el poder. No hay una necesidad económica para construir rascacielos. Es orgullo. Los rascacielos siempre serán un capricho, siempre serán caros, siempre serán algo extra..." (Skycrapers, Judith Dupré, New York, Black Dog & Levanthal Publishers, New York, 1996).

 

Ya desde 1974 no se construyeron altos edificios en Estados Unidos, luego de que ese año se edificara la Torre Sears, en Chicago, de 443 metros. "Aquí se han dejado de construir edificios gigantescos por la razón que sea" , dice Johnson. Quizá se deba a que en esos años de los setenta ocurrieron dos hechos trascendentes para el país más poderoso del mundo: terminó el largo auge económico habido luego de la posguerra, los "treinta años felices", y la economía mundial entró en una fase declinante de la que no ha salido; y los EUA sufrieron su primera derrota militar, a manos de un país atrasado y miserable, Vietnam. La seguridad histórica, el ánimo y la moral de la clase dominante yanqui disminuyeron.

La trágica caída de las Torres Gemelas representa un nuevo golpe al orgullo del imperio, del que es temprano saber si se recuperará.